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Título: CALCIFICACIÓN ESCLEROCOROIDEA. REPORTE DE CASO.
Autor(es): Paula Andrea Gómez Rodríguez, Laura Andrea Silva Quintero, Maria Adelaida Vasco Restrepo, Mauricio Arango Hurtado
Institución: Universidad CES
Descripción: Paciente masculino de 68 años quien presenta antecedentes de cuadrantopsia parcial homónima inferior derecha secundaria a un accidente cerebrovascular, además hipotiroidismo luego de un tratamiento con yodo radiactivo hace 40 años y actualmente en suplencia con levotiroxina. Es remitido para evaluación de retina por cambios pigmentarios evidenciados en una evaluación oftalmológica rutinaria, encontrando al examen oftalmológico una agudeza visual sin corrección de 20/25 en ambos ojos (AO). No se evidenciaron alteraciones en anexos ni en segmento anterior y la presión intraocular (PIO) estaba dentro de limites normales en ambos ojos (AO). Al fondo de ojo se identificaron áreas focales de atrofia en el epitelio pigmentario de la retina (EPR) en trayecto de las arcadas temporales con lesiones sub-EPR compatibles con calcificación esclerocoroidea (Figura 1.). La angiografía fluoresceínica (Figura 2.) y las fotos libres de rojo (Figura 3.) evidencian lesiones compatibles con calcificaciones esclerocoroideas bilaterales. El paciente fue remitido para valoración por medicina interna para estudio de posibles etiologías, sin evidenciar ninguna patología asociada.
Las calcificaciones esclerocoroideas son lesiones características al fondo de ojo de color amarillento con focos blancos de calcificaciones más densas, que suelen ser multifocales, con forma irregular y generalmente se sitúan entre las arcadas, especialmente la temporal superior. Dado que pocas veces compromete la fóvea o la macula, los pacientes suelen tener buena visión y su diagnóstico se realiza de forma incidental en el examen oftalmológico. Algunas ayudas diagnósticas reafirman los hallazgos de la evaluación clínica, siendo la ecografía ocular la de mayor relevancia, pues permite confirmar la presencia de lesiones calcificadas subretinianas, sin embargo; no es condicionante para la realización del diagnóstico.
Aunque en la mayoría de los pacientes es una condición idiopática, es importante realizar algunos estudios que nos permitan descartar posibles etiologías como enfermedades endocrino-metabólicas. En los casos donde hay una etiología comprobada, el tratamiento se basará en el manejo de la causa subyacente. Por su parte, en ausencia de patologías asociadas se recomienda una evaluación clínica anual del fondo de ojo que permita descartar posibles complicaciones asociadas como desprendimiento seroso de retina o el desarrollo de neovascularización coroidea.
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