Descripción: El osteoma coroideo es un tumor benigno poco frecuente y osificante de la coroides que afecta típicamente a mujeres sanas entre la tercera y cuarta década de vida. Su localización más frecuente es en la región yuxtapapilar, un 80% se presentan de manera unilateral y su etiología sigue siendo desconocida (1,2). Entre las manifestaciones clínicas más frecuentes podemos encontrar: disminución de la visión, metamorfopsias, fotofobia y escotomas. Casi la mitad de los pacientes presentan una agudeza visual por debajo de 20/200 y en ocasiones pérdida visual completa debido principalmente al crecimiento del tumor, la descalcificación y/o la presencia de neovascularización coroidea (3,4).Descripción del casoFemenina de 33 años de edad con un cuadro de varios años de evolución de disminución progresiva de la visión en el ojo izquierdo (OS), remitida al servicio de retina con diagnóstico de distrofia macular bilateral. Al examen oftalmológico, se encontró agudeza visual (AV) de 20/25 en el ojo derecho (OD) y de 20/400 en el OS. Presión intraocular (PIO) dentro de límites normales en ambos ojos. Al fondo de ojo del OD se apreció una lesión de color naranja, posiblemente coroidea, con un tamaño aproximado de 5 diámetros de disco (DD) con compromiso foveal parcial, sin presencia de líquido subrretiniano ni hemorragias asociadas. En el OS, se evidenció una lesión anaranjada, de aproximadamente 7DD con compromiso subfoveal, asociada a fibrosis macular extensa además de atrofia del epitelio pigmentario de la retina (EPR) y metaplasia sin presencia de líquido subrretiniano ni hemorragias (Figura 1).En la angiografía fluoresceínica (AF) se aprecian las lesiones hiperfluorescentes en el área macular de ambos ojos, correspondientes con las lesiones evidenciadas al fondo de ojo (Figura 2-2A, 3-3A). La tomografía de coherencia óptica (OCT) macular reveló un tumor de aspecto esponjoso en el OS, con múltiples capas intralesionales, un colapso de las capas de la retina externa y del EPR (Figura 4).DiscusiónEl osteoma coroideo es un tumor benigno compuesto de tejido óseo en la coroides. Algunos pacientes refieren visión borrosa y/o alteraciones en el campo visual como manifestación inicial. La forma del tumor es redonda con márgenes definidos usualmente. Cuando la descalcificación del tumor se encuentra subfoveal, hay pérdida de fotorreceptores y se asocia a una mayor disminución de la AV (6, 8). En este caso, la razón principal de la pérdida visual en el ojo izquierdo es la fibrosis subfoveal secundaria a una membrana neovascular coroidea no tratada. Las imágenes multimodales son primordiales para la realización del diagnóstico, así como para la evaluación de complicaciones asociadas como la neovascularización coroidea. En la ecografía podemos confirmar el diagnóstico al demostrar la presencia de una placa calcificada en la coroides (5). El OCT permite evaluar la presencia de membranas neovasculares, la integridad de las capas externas de la retina y la confirmación de la lesión coroidea. La AF generalmente muestra una hiperfluorescencia variable en el área del tumor, y si es el caso, puede identificar también las membranas neovasculares.La importancia del diagnóstico temprano de esta patología radica en poder diferenciarla de otras lesiones malignas que pueden comprometer, no solamente la visión del paciente, sino su morbimortalidad, como el melanoma coroideo o la presencia de metástasis coroideas (6,9). Esto constituye una complicación infrecuente, pero tratada de manera temprana, puede evitar secuelas visuales irreversibles.